El GEO de junio de Fitch trajo consigo un conjunto amplio de recortes en sus previsiones de crecimiento para 2026, impulsados principalmente por la asunción de que el estrecho de Ormuz, punto de paso crucial para el comercio de crudo, permanecería interrumpido durante 14 semanas . Las revisiones incluyen:
Los economistas de Fitch resumieron la situación de forma cruda: "Los recortes en las previsiones han sido generalizados, ya que el aumento de la inflación reduce los salarios reales, frena el consumo y eleva los costes de los insumos de las empresas" .
El informe de junio de Fitch activó el escenario adverso sobre el precio del crudo que la propia agencia había anticipado meses atrás. En marzo de 2026, el economista jefe de Fitch, Brian Coulton, ya advirtió de que si el petróleo subía a 100 dólares por barril y se mantenía en ese nivel, se produciría un "shock de oferta global significativo" capaz de reducir el PIB mundial en un 0,4 % tras cuatro trimestres y de añadir hasta 1,5 puntos porcentuales a la inflación en Europa y Estados Unidos .
Para junio, la previsión base ya había incorporado una disrupción prolongada en Ormuz y, de forma independiente, Fitch elevó su perspectiva para el sector global del petróleo y el gas a "mejora" desde "neutral", lo que refleja unas expectativas de precios más altos a corto plazo que benefician a los productores, aun a costa de perjudicar a los consumidores . La agencia también subió su previsión del precio medio del barril de Brent para 2026 a 87 dólares, desde los 70 anteriores
.
El canal principal por el que el shock petrolero está debilitando la economía global es muy directo: unos costes energéticos más altos se trasladan a una inflación generalizada, lo que erosiona los ingresos reales de los hogares y reduce el gasto en consumo, al tiempo que dispara los costes de producción para las empresas . Este doble golpe, que contrae tanto la demanda como la oferta, es lo que hace que un shock de oferta de petróleo sea especialmente dañino.
Fitch tuvo cuidado de señalar que el daño está siendo parcialmente compensado por un aumento de la inversión ligada a la inteligencia artificial, que sigue respaldando la actividad económica y los flujos comerciales mundiales . Un impulso mayor de lo esperado en la inversión en tecnologías de la información relacionadas con la IA está sosteniendo el comercio mundial y, en particular, las exportaciones asiáticas, lo que ayuda a amortiguar el golpe del encarecimiento de la energía. Esta dinámica es una de las razones por las que el pronóstico de crecimiento global para 2026, situado en el 2,4 %, aunque más débil, no se está derrumbando por completo.
Fitch no ha publicado una lista de condiciones para restaurar una perspectiva "neutral" del sector soberano, pero el marco analítico de la agencia deja clara la dirección. El panorama podría estabilizarse o incluso mejorar si el estrecho de Ormuz se reabre, los precios del crudo retroceden desde sus niveles actuales y las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán se desescalan. Por ahora, la hipótesis de trabajo es que la disrupción en el Estrecho persistirá durante 14 semanas y solo comenzará a remitir después de ese plazo, lo que deja a la economía mundial en una posición frágil y a la espera de acontecimientos .
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