Contra todo pronóstico, y pese al dominio noruego, Irak reaccionó con un golpe de calidad pura. En el minuto 39, Amir Al-Ammari colgó un centro medido al área, donde Aymen Hussein se suspendió en el aire para conectar un cabezazo violento e inatajable, venciendo al arquero Ørjan Nyland y desatando la locura momentánea con el 1-1 .
Pero la paridad fue un espejismo. En tiempo de descuento del primer tiempo, la zaga iraquí cometió un error infantil: un pase corto hacia atrás para el guardameta Jalal Hassan fue interceptado por Haaland. El delantero del Manchester City encaró, levantó la cabeza y fusiló al ángulo superior para marcar el 2-1 y su doblete personal en apenas 14 minutos . Un mazazo psicológico justo antes del descanso.
Con la ventaja, Noruega se plantó con mayor solidez en el complemento. La sentencia definitiva llegó con pelota parada. Un córner ejecutado con precisión milimétrica por Martin Ødegaard encontró la cabeza del defensor Leo Østigård, quien había ingresado como suplente, para poner el inapelable 3-1 a los 76 minutos .
La noche terminó de forma trágica para el héroe del empate. En el sexto minuto de adición, un despeje infortunado dentro del área pequeña provocó que Aymen Hussein introdujera el balón en su propio arco, decretando el definitivo 4-1 .
"Sentí que me faltó estar en Catar 2022 y también en la Eurocopa de 2024. Hoy finalmente sucedió, y ya era hora", declaró un radiante Haaland tras el partido, consciente de haber cumplido una deuda personal y colectiva
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Para Irak, el desafío apenas comienza. Su entrenador, Graham Arnold, había anticipado que su plantel era "increíblemente trabajador" y un "equipo estructurado" capaz de dar la sorpresa . Sin embargo, esa estructura se quebró ante la pegada letal de la estrella rival. Con Francia y Senegal en el horizonte, el margen de error para los asiáticos es prácticamente nulo si aspiran a soñar con los octavos de final
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