Este frenazo se produjo en un contexto en el que todo el sector del lujo empezó a enfriarse tras el boom posterior a la pandemia y una ola de subidas de precios en muchas marcas premium.
Aunque Chanel sufrió el impacto, no fue un caso aislado: varias firmas de lujo experimentaron una demanda más débil, especialmente en Asia.
Uno de los factores clave del repunte fue la influencia del director creativo Matthieu Blazy, cuyo enfoque consistió en reinterpretar los pilares históricos de la marca.
En lugar de transformar radicalmente la identidad de Chanel, Blazy optó por modernizar productos clásicos, como:
Estas reinterpretaciones generaron suficiente entusiasmo como para que la demanda superara la oferta en algunos casos.
En el negocio del lujo, esta estrategia es especialmente importante: los productos emblemáticos suelen generar gran parte de los ingresos a largo plazo. Actualizarlos sin perder su herencia puede impulsar el crecimiento sin diluir el valor de la marca.
Otro cambio relevante en 2025 fue la entrada de clientes que nunca antes habían comprado Chanel.
Los informes indican que las colecciones renovadas atrajeron a consumidores más allá de la base tradicional de la marca, ampliando su público.
La compañía no ha detallado qué proporción del crecimiento provino de estos compradores primerizos, pero su presencia sugiere que Chanel logró expandir su base de clientes en un momento en que muchas marcas de lujo dependían sobre todo de sus compradores más fieles.
Los principales indicadores reportados para el año muestran una recuperación moderada:
En términos geográficos, los datos disponibles señalan que Estados Unidos desempeñó un papel clave en el crecimiento, ayudando a compensar la debilidad de otros mercados.
A pesar del enfriamiento del mercado del lujo, Chanel siguió apostando por la inversión. La compañía mantuvo un alto nivel de gasto en capital y planeó decenas de nuevas tiendas en todo el mundo como parte de su estrategia a largo plazo.
Muchas de estas aperturas se concentran en grandes mercados del lujo como China y Estados Unidos, además de nuevas ubicaciones en mercados emergentes.
Esta estrategia refleja un enfoque característico de Chanel: seguir invirtiendo en boutiques, experiencia de marca y artesanía incluso durante ciclos económicos más débiles.
Aunque Chanel volvió a crecer, su recuperación fue más moderada que la de algunos competidores.
Hermès, por ejemplo, registró 16.000 millones de euros en ingresos en 2025, con un crecimiento del 9% a tipo de cambio constante y 6.600 millones de euros de beneficio operativo recurrente, equivalente a cerca del 41% de sus ventas.
Ese desempeño refleja la fortaleza del modelo ultra‑lujo de Hermès, basado en producción limitada y fuerte énfasis en la artesanía.
Por su parte, LVMH, el mayor grupo de lujo del mundo, informó unos 80.800 millones de euros en ingresos, gracias a su portafolio de marcas que abarca moda, joyería, vinos y cosmética.
En ese contexto, el crecimiento de Chanel fue menor, pero significativo porque marcó un cambio de tendencia tras un año de retroceso.
El regreso al crecimiento de Chanel ilustra una dinámica clave del sector: cuando la demanda se desacelera, la creatividad de producto y la captación de nuevos clientes se vuelven motores esenciales.
Los rediseños de piezas clásicas impulsados por Matthieu Blazy ayudaron a reactivar el interés por la marca, mientras que la llegada de compradores primerizos amplió su base de clientes. El resultado fue un rebote moderado pero importante, que posiciona a Chanel para seguir creciendo incluso en un mercado del lujo más irregular.
Comments
0 comments