Todo empezó con una clase ofrecida por un hotel. Camille Spaccarotella tenía unos 10 años cuando probó el surf durante unas vacaciones familiares en Seminyak, Bali. La experiencia cambió el rumbo de aquellos viajes: su familia empezó a buscar destinos donde pudieran volver a surfear y, con el tiempo, ella pasó de aprender por diversión a prepararse para competir.
1
2
Aprender a competir lejos de casa
Spaccarotella creció en Singapur, donde las oportunidades de practicar surf en olas naturales son limitadas. Por eso, los viajes al extranjero se volvieron una parte importante de su formación. Según Channel NewsAsia, actualmente entrena hasta cuatro meses al año en Bali y también ha competido en otros lugares de Asia.
2
4
El progreso no fue lineal. A los 14 años participó en su primera competición, una pequeña prueba benéfica en Bali, marcada por los nervios y la falta de experiencia. Más tarde, la pandemia de COVID-19 interrumpió sus entrenamientos. Durante ese paréntesis, ella y su familia encontraron a un grupo de surfistas en Longkang Point, en la costa este de Singapur: una muestra de que existía una comunidad local, aunque para entrenar con olas más constantes tuviera que viajar.
1
Una primera plaza para Singapur
En 2024, Spaccarotella consiguió la primera plaza de Singapur en surf para los Juegos Asiáticos. Figura inscrita en tabla corta femenina en Aichi-Nagoya 2026, edición en la que el surf se incorpora por primera vez al programa. La competición en Tahara, Japón, tenía previsto comenzar el 25 de septiembre.
1
9
Su objetivo declarado es subir al podio. También espera que su trayectoria anime a una nueva generación a probar el surf en Singapur. Esa esperanza no equivale a un programa concreto ni a una meta cuantificable para desarrollar el deporte en el país. Las fuentes aportadas documentan su clasificación y sus aspiraciones, pero no confirman un resultado final en Tahara.
7
8
9