Los resultados de Amazon e Intel dieron a los inversores nuevos motivos para preguntarse cuánto cuesta ampliar la infraestructura de inteligencia artificial (IA) y cuándo empezará a generar retornos. La salida de efectivo de Amazon y sus planes de seguir invirtiendo mucho reavivaron las dudas sobre el ritmo de gasto. Las previsiones débiles de Intel añadieron presión sobre las acciones tecnológicas. El 30 de octubre, el Nasdaq Composite cayó un 2,9%, su mayor retroceso porcentual en una sesión desde el 5 de junio. Nvidia bajó cerca de un 4% en medio de la ola de ventas del sector.
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Por qué inquietó el gasto de Amazon
Amazon no alcanzó las expectativas de resultados trimestrales y registró una fuerte salida de efectivo. Además, anticipó que aumentaría aún más sus inversiones de capital. Reuters relacionó esos datos con la preocupación de los inversores por el costo creciente de la infraestructura de IA y el tiempo que podría tomar recuperar lo invertido.
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La magnitud de los planes también atrajo atención: se informó que Amazon prevé invertir unos 220.000 millones de dólares en gastos de capital durante 2026, dentro de una ola de inversiones mucho mayor de las grandes tecnológicas.
56 Para los inversores, la cuestión no era solo cuánto gastará la empresa, sino si la infraestructura construida generará suficiente efectivo para justificar ese desembolso.
La diferencia es importante: invertir mucho puede preparar el terreno para crecer, pero también presiona el flujo de caja mientras los retornos siguen sin estar claros. Los resultados alimentaron dudas sobre los plazos y la rentabilidad; no demostraron que las inversiones de Amazon en IA vayan a fracasar.
Intel sumó una advertencia distinta
Intel pronosticó ingresos de entre 15.000 y 16.000 millones de dólares para el cuarto trimestre, por debajo de lo que esperaban los inversores, y sus acciones sufrieron una fuerte caída.
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16 La previsión también apuntó a la debilidad del mercado de computadoras personales. Según las informaciones, el encarecimiento de los chips de memoria asociado al auge de la IA contribuye a frenar ese mercado: el ciclo de inversión puede generar demanda para algunas empresas y, al mismo tiempo, elevar los costos para otras partes del sector tecnológico.
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La caída de Intel tuvo causas propias: un mercado de PC débil y una previsión decepcionante no equivalen a pruebas de que se haya desplomado la demanda de los chips de IA de Nvidia. Aun así, sus resultados aumentaron la inquietud sobre la exposición del sector de semiconductores y sobre qué empresas se beneficiarán realmente del gasto en IA.
Por qué la venta se extendió a Nvidia y al Nasdaq
Los inversores evaluaron esos resultados en medio de un replanteamiento más amplio del gasto relacionado con la IA y de las valoraciones bursátiles. El 30 de octubre, Nvidia perdió cerca de un 4%, mientras las acciones de semiconductores caían. El Nasdaq Composite retrocedió un 2,9% y el S&P 500, un 1,8%.
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52 Reuters describió el retroceso del Nasdaq como su mayor caída porcentual diaria desde el 5 de junio y señaló que los resultados de Amazon e Intel intensificaron las dudas sobre la escala de la inversión en IA.
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La presión no se limitó a esas dos compañías. Alphabet volvió a caer tras el fuerte descenso del día anterior, lo que añadió presión a las acciones tecnológicas.
48 Cuando el mercado se pregunta si el aumento de los costos de capital se traducirá en retornos suficientes, las noticias de una empresa pueden afectar a otras que dependen del mismo ciclo de infraestructura de IA.
Qué indica la reacción del mercado —y qué no
La caída del 30 de octubre mostró que los inversores están examinando con más cuidado el costo, la financiación y el plazo de recuperación de la expansión de la IA. Por sí sola, no prueba que la demanda de IA haya desaparecido ni que la infraestructura nunca vaya a ser rentable. La gran incógnita es si las empresas podrán convertir sus cuantiosos desembolsos en retornos sostenidos de efectivo con la rapidez necesaria para respaldar las expectativas y las valoraciones actuales.
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Para seguir de cerca las acciones vinculadas a la IA, conviene distinguir entre crecimiento de la inversión y retorno de la inversión. Los planes de gasto indican cuánto pretenden construir las empresas; el flujo de caja y las ganancias futuras ayudarán a determinar si esas inversiones están dando resultado. Los últimos informes intensificaron el debate, pero no resolvieron cuál será la rentabilidad comercial a largo plazo.