El yen subió más de 2% el 3 de septiembre ante la expectativa de que el Banco de Japón elevara su tasa a 1,25%, lo que aceleró el cierre de operaciones de carry trade financiadas en yenes. El USD/MXN rondó los 16,89 pesos por dólar, su mejor nivel desde mayo de 2024, apoyado por una tasa de Banxico de 6,50% y una in...
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Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: How are the Japanese yen, Mexican peso, and Colombian peso all strengthening against the U.S. dollar in early September 2026, what currency. Article summary: The three currencies are strengthening for different reasons: the yen on an expected narrowing of Japan–U.S. rate differentials and carry-trade deleveraging, while the Mexican and Colombian pesos are being supported by s. Topic tags: general, news, general web, user generated. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts wi
Las divisas mostraron un mismo resultado, pero con motores muy diferentes a comienzos de septiembre de 2026: el dólar perdió terreno frente al yen japonés, el peso mexicano y el peso colombiano. No fue una única apuesta global contra la moneda estadounidense, sino una combinación de expectativas de bancos centrales, estrategias de inversión y flujos hacia activos locales.
La clave para leer las cotizaciones es sencilla: USD/JPY, USD/MXN y USD/COP indican cuántos yenes o pesos se necesitan para comprar un dólar. Cuando ese número baja, la moneda local se fortalece.
Son referencias puntuales de mercado, no tipos de cambio fijos. Las cotizaciones pueden variar durante el día y entre plataformas.
El principal impulso del yen fue la expectativa de que el BOJ subiera su tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta 1,25%, en su reunión de septiembre. Al 4 de septiembre, el mercado asignaba una probabilidad de 97% a ese movimiento, según Reuters.18
Esto importa porque el yen ha sido durante años una moneda habitual de financiación. En una operación de carry trade en yenes, un inversionista toma prestados yenes a bajo costo y compra activos con rendimientos más altos en otro país. Si suben las tasas japonesas y los rendimientos de corto plazo, esa financiación se vuelve menos barata y la estrategia pierde atractivo.
Cuando los operadores cierran esas posiciones, necesitan comprar yenes para devolver los préstamos. Esa demanda puede reforzar la apreciación de la moneda. Reuters señaló que no había evidencia de intervención oficial detrás del salto inicial del yen, mientras que Bloomberg atribuyó parte del avance al desmonte de posiciones de carry trade financiadas en yenes.17
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En otras palabras, el repunte del yen no fue solo debilidad del dólar: también reflejó una revisión del costo y del riesgo de endeudarse en moneda japonesa.
El caso mexicano funciona casi en sentido inverso. Banco de México (Banxico) mantuvo su tasa de referencia en 6,50%, preservando un rendimiento relativamente alto para los activos denominados en pesos pese a los recortes previos.1
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Una tasa alta puede atraer operaciones de carry: inversores que buscan bonos, depósitos u otros instrumentos en pesos por su rentabilidad. Naturalmente, el rendimiento no elimina el riesgo cambiario; una depreciación del peso puede borrar con rapidez la ganancia por intereses. Pero ayuda a explicar por qué los activos mexicanos pueden conservar atractivo cuando el rendimiento adicional compensa, a juicio de los inversores, el riesgo asumido.
También hay un respaldo estructural por el lado de la inversión. México registró US$23.591 millones de inversión extranjera directa en el primer trimestre de 2026, un récord y un aumento anual de 10,4%. Hay un matiz importante: US$22.222 millones correspondieron a reinversión de utilidades y US$1.705 millones a nuevas inversiones.14
La cifra apunta a una continuidad de la actividad corporativa y de los vínculos de inversión, incluidos los manufactureros. Sin embargo, no equivale dólar por dólar a una nueva demanda inmediata de pesos en el mercado cambiario.
La apreciación del peso abarata las importaciones en moneda local, algo que puede beneficiar a consumidores y empresas que compran insumos o bienes en el exterior. Pero también reduce el valor en pesos de los ingresos de exportadores que cobran en dólares y puede restar competitividad por precio a sus ventas fuera del país.
Por eso, una moneda fuerte puede ser una buena noticia para importadores e inversores, sin serlo necesariamente para todas las empresas exportadoras.
El peso colombiano se fortaleció junto con una mejora más amplia en el ánimo hacia los activos locales. El índice accionario COLCAP subió 1,81% hasta 2.534 puntos el 3 de septiembre, mientras los reportes de mercado describían un peso más firme y un entorno favorable para activos vinculados al petróleo.40
La narrativa macroeconómica de Colombia incluía tasas locales altas y apoyo del sector energético. Reportes situaban la tasa de referencia del banco central en 12% y señalaban los flujos de exportación de petróleo y carbón como factores de respaldo para el peso.41 Los datos de mercado del 4 de septiembre mostraban además el crudo por encima de US$90 y el USD/COP cerca de 3.134, aunque estas referencias no prueban que el petróleo haya sido, por sí solo, la causa del movimiento cambiario.
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Esa precisión es importante. El peso puede beneficiarse cuando los inversores buscan activos emergentes de alto rendimiento y mejora el sentimiento hacia el sector exportador. Pero sigue expuesto a cambios en el precio del crudo, el apetito global por riesgo y las condiciones fiscales o políticas internas. Analistas de Scotiabank habían estimado previamente que una parte de la apreciación podría exceder la explicación de los fundamentos tradicionales y responder a expectativas de menor riesgo.36
El hilo común es la divergencia de la política monetaria, aunque sus efectos son distintos según el papel de cada moneda:
El capital internacional responde tanto al retorno esperado como al costo de financiar una posición. Un menor diferencial de tasas entre Japón y Estados Unidos puede favorecer al yen al debilitar la lógica de financiar inversiones con esa moneda. En México y Colombia, las tasas elevadas pueden respaldar a sus divisas si los inversores consideran que la prima de rendimiento compensa el riesgo cambiario.
Ninguno de estos factores garantiza una subida permanente. El yen podría perder impulso si el BOJ decepciona las expectativas o si los rendimientos estadounidenses suben con fuerza. El peso mexicano sigue expuesto a cambios en las expectativas de tasas y a la incertidumbre sobre la política comercial. En Colombia, el peso es especialmente sensible a los precios de las materias primas, al ánimo global de los mercados y a la confianza en la economía interna.
La lección de esos movimientos de inicios de septiembre es que varias monedas pueden fortalecerse a la vez frente al dólar sin ser la misma apuesta: detrás de cada una pueden estar una combinación diferente de expectativas monetarias, posiciones de carry trade, flujos de inversión y sentimiento vinculado a las materias primas.
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El yen subió más de 2% el 3 de septiembre ante la expectativa de que el Banco de Japón elevara su tasa a 1,25%, lo que aceleró el cierre de operaciones de carry trade financiadas en yenes.
El yen subió más de 2% el 3 de septiembre ante la expectativa de que el Banco de Japón elevara su tasa a 1,25%, lo que aceleró el cierre de operaciones de carry trade financiadas en yenes. El USD/MXN rondó los 16,89 pesos por dólar, su mejor nivel desde mayo de 2024, apoyado por una tasa de Banxico de 6,50% y una inversión extranjera directa récord en el primer trimestre.
El peso colombiano se fortaleció con el dólar cerca de los 3.127–3.160 pesos, en un contexto de mayor apetito por activos locales, tasas altas y un entorno favorable para activos vinculados al petróleo.