La administración Trump está diseñando un marco arancelario para los semiconductores con una premisa clara: premiar la fabricación en Estados Unidos. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, ha dicho que las empresas que produzcan allí evitarían los aranceles, mientras que las que no lo hagan deberán pagar para acceder al mercado estadounidense.
29
30
Para Corea del Sur, Japón y Taiwán, la respuesta inmediata no consiste tanto en rechazar ese objetivo como en defender las condiciones comerciales que ya negociaron con Washington. El riesgo es que un sistema definido por la inversión o producción de cada compañía en EE. UU. produzca resultados muy distintos de las garantías pactadas entre gobiernos.
Qué estudia Washington
La administración aún no ha anunciado las tasas definitivas, las fechas de entrada en vigor, la lista de productos afectados ni la fórmula para las exenciones. Según los reportes, la medida podría ir más allá de los chips importados por separado e incluir bienes que los incorporan, como servidores, portátiles y consolas de videojuegos. Entre las opciones analizadas figuran cupos de importación libres de aranceles vinculados a la producción comprometida por cada empresa en EE. UU., además de tasas o cuotas específicas por país.
2
20
31
34
La diferencia es crucial. Un acuerdo nacional puede prometer un trato comparable para las exportaciones de un país; un cupo empresarial, en cambio, podría depender de la escala, el calendario y el tipo de instalaciones de cada fabricante en territorio estadounidense.
Corea del Sur: defender un trato «no menos favorable»
La posición de Seúl se apoya en el compromiso bilateral de que los semiconductores surcoreanos recibirán un trato «no menos favorable» que el otorgado a los productos de países competidores. Las autoridades surcoreanas han afirmado que las conversaciones sobre aranceles continúan bajo ese principio, con el objetivo de impedir que los fabricantes del país queden en desventaja frente a rivales como la taiwanesa TSMC.
18
10
Al mismo tiempo, Corea del Sur y Estados Unidos dialogan sobre inversión adicional en semiconductores. El acuerdo bilateral más amplio incluía un compromiso de inversión de 350.000 millones de dólares en EE. UU., pero eso no equivale necesariamente a un umbral de inversión en fábricas de chips por empresa ni asegura una exención automática.
4
8
La preocupación práctica se concentra en Samsung Electronics y SK hynix. Los reportes describen la política emergente como una presión para que ambas compañías asuman nuevos compromisos de fabricación en Estados Unidos; uno de ellos indicó que ninguna había anunciado una nueva inversión en una planta estadounidense de chips desde el inicio de la actual administración.
19
23
Japón: el peso del marco de 550.000 millones de dólares
La principal baza de Japón es su acuerdo estratégico de comercio e inversión con Estados Unidos, anunciado en julio de 2025. En ese marco, EE. UU. impuso un arancel del 15 % a la mayoría de las importaciones japonesas y Japón comprometió 550.000 millones de dólares de inversión estratégica en Estados Unidos.
38
41
Ese compromiso puede abarcar sectores estratégicos como los semiconductores. Japón también ha dicho que su vehículo de inversión podría ayudar a financiar instalaciones de una empresa taiwanesa de chips en EE. UU., lo que muestra que el paquete puede respaldar proyectos de cadena de suministro más allá de los fabricantes japoneses.
45
47
Lo que sigue sin estar definido es cómo interactuaría una futura medida específica para semiconductores con ese marco general. El trato del 15 % para la mayoría de las importaciones japonesas no responde por sí solo si un arancel posterior a los chips tendría un límite, quedaría excluido o se condicionaría a la inversión de cada empresa.
38
40
Taiwán y TSMC: el caso más cercano al modelo propuesto
Taiwán cuenta con el ejemplo más claro de un trato ligado a la inversión incorporado ya en un acuerdo bilateral. El pacto entre Estados Unidos y Taiwán redujo los aranceles generales sobre muchas exportaciones taiwanesas y, a la vez, ofrece a los fabricantes de chips de Taiwán que amplíen su producción en EE. UU. aranceles menores para semiconductores, equipos y productos relacionados, además de algunas importaciones libres de derechos.
17
Ese diseño coloca a TSMC en el centro de la comparación que hacen funcionarios estadounidenses y observadores surcoreanos. El acuerdo taiwanés está orientado a aumentar la producción en Estados Unidos, una lógica muy similar a la que ahora se estudia para una política arancelaria más amplia sobre semiconductores.
17
20
Por qué las exenciones por empresa pueden reabrir acuerdos comerciales
Un sistema empresarial no tendría por qué contradecir formalmente una promesa hecha a un país. Washington podría aplicar el mismo marco a todos los socios y, aun así, dar un trato práctico muy diferente a los fabricantes según sus calendarios de construcción, capacidad comprometida, mezcla de productos o inversión que cumpla los requisitos.
Por eso Seúl insiste en la paridad frente a los competidores, en vez de asumir que su acuerdo existente garantiza una exención general. La fórmula de «no menos favorable» protege contra un trato peor que el de los rivales, pero no resuelve con claridad las condiciones de un futuro arancel o cupo basado en inversiones.
3
4
18
En el caso de Japón, la misma incertidumbre plantea cuánto resguardo ofrece su marco de inversión de 550.000 millones de dólares ante una medida específica para semiconductores. Para Taiwán, la cuestión es si su acuerdo, que vincula producción y trato arancelario, acabará siendo la plantilla para otras economías exportadoras de chips.
17
38
La clave: aún faltan las reglas
Corea del Sur intenta preservar la igualdad de trato para sus fabricantes mientras debate más inversión. Japón confía en su amplio marco de inversión estratégica y en su acuerdo arancelario vigente. Taiwán y TSMC, por su parte, encajan relativamente mejor con un enfoque que intercambia más producción estadounidense por un trato arancelario preferente.
17
18
38
Sin embargo, los detalles decisivos siguen abiertos: las tasas, los productos incluidos, el tratamiento de los bienes que contienen chips, la fórmula de los cupos libres de aranceles y la posibilidad de que los compromisos nacionales se traduzcan —o no— en alivio para cada empresa. Hasta que se publiquen las reglas, la región tiene compromisos y posiciones negociadoras, no certezas.
2
29
34