El equipo de Media Forensics Hub de la Universidad de Clemson, que investigó la actividad junto con colectivos de monitoreo en línea como Antibot4Navalny y dTeam, explicó que Bluesky ofrecía una oportunidad particular para este tipo de ataque.
Como la red social es relativamente nueva, muchas figuras públicas aún no habían registrado perfiles con su nombre. Eso permitió que operadores de la campaña suplantaran o tomaran control de identidades fácilmente reconocibles dentro de la plataforma.
Una vez comprometidas, esas cuentas comenzaron a publicar videos manipulados, informes falsos y enlaces a supuestas noticias que parecían legítimas precisamente porque provenían de perfiles conocidos.
El nombre Matryoshka hace referencia a las tradicionales muñecas rusas que se encajan unas dentro de otras. Los investigadores utilizan ese término para describir una estrategia de desinformación en capas: propaganda escondida dentro de formatos que aparentan ser contenido periodístico o institucional legítimo.
La operación —también llamada Operation Overload o Storm‑1679— ha sido observada suplantando a medios de comunicación, académicos y organismos oficiales con el fin de generar confusión y erosionar la confianza pública en Europa y Estados Unidos.
Entre las tácticas más comunes identificadas por analistas se encuentran:
Un rasgo distintivo de la campaña es la producción de videos que imitan reportajes o transmisiones de medios occidentales. Los analistas han identificado material creado con inteligencia artificial o con imágenes manipuladas para simular emisiones de noticias legítimas.
Estos videos a menudo utilizan gráficos, voces o estilos visuales similares a los de medios reales. Eso aumenta la probabilidad de que los usuarios los crean y los compartan antes de que verificadores o periodistas puedan desmentirlos.
Los investigadores señalan que la inteligencia artificial ha reducido considerablemente el costo y el tiempo necesarios para producir este tipo de contenido convincente a gran escala.
Varias organizaciones académicas y grupos independientes han estudiado esta red de desinformación.
El Media Forensics Hub de la Universidad de Clemson analizó la actividad en Bluesky y concluyó que la campaña estaba robando o suplantando identidades reales dentro de la plataforma.
La investigación contó con apoyo de comunidades de monitoreo digital como Antibot4Navalny y dTeam, que se especializan en rastrear redes coordinadas de propaganda en redes sociales.
Algunos reportes periodísticos también mencionan que investigadores vinculan la operación con la Social Design Agency con sede en Moscú, aunque esta atribución se presenta como una evaluación de los analistas y no como una determinación legal definitiva.
La campaña Matryoshka no comenzó en Bluesky. Investigadores ya habían documentado operaciones similares en X (antes Twitter), Telegram, TikTok y otras plataformas.
A medida que cambian las políticas de moderación o los usuarios migran entre redes sociales, estas campañas suelen adaptarse y trasladar sus operaciones a nuevos espacios digitales. Ese patrón ayuda a explicar por qué la actividad relacionada con Matryoshka ha empezado a aparecer en Bluesky a medida que la plataforma gana usuarios.
Los investigadores también han vinculado campañas relacionadas con Matryoshka a varios eventos políticos y conflictos internacionales.
Entre los temas y contextos donde se han detectado operaciones de desinformación se incluyen:
El objetivo general de estas operaciones es influir en la conversación pública, aumentar la polarización política y debilitar la confianza en instituciones democráticas.
Bluesky ha reconocido que campañas coordinadas de influencia han intentado operar en su plataforma.
La empresa afirma que identificó y eliminó miles de publicaciones relacionadas con la operación y que continúa reforzando sus sistemas para detectar redes de manipulación organizada.
En su informe de transparencia, la plataforma también señaló que ha ampliado sus herramientas de monitoreo y los procesos de investigación interna para identificar cuentas que intentan manipular el debate público.
El cambio más relevante en el caso de Bluesky es el paso de redes de bots evidentes a cuentas reales comprometidas con reputación previa. Ese tipo de perfiles ya tienen seguidores y credibilidad, lo que puede hacer que la propaganda sea más persuasiva y más difícil de detectar.
Con la expansión de herramientas de inteligencia artificial capaces de generar videos y audios convincentes, los expertos creen que campañas como Matryoshka probablemente seguirán evolucionando y adaptándose a nuevas plataformas y audiencias.
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