En lugar de restaurar el tránsito bajo las reglas habituales del transporte marítimo internacional, Irán ha introducido un sistema de autorización previa para los barcos que quieren cruzar.
Informes indican que el gobierno iraní creó una nueva autoridad encargada de revisar solicitudes de tránsito e incluso aplicar cargos a los buques que buscan atravesar el estrecho.
Al mismo tiempo, Teherán ha comunicado a organismos internacionales que los barcos considerados “no hostiles” pueden cruzar, siempre que soliciten permiso y no participen ni apoyen acciones contra Irán.
Esto transforma de facto el estrecho de una vía marítima abierta en una especie de puerta vigilada, donde el acceso depende tanto de consideraciones políticas como de seguridad.
A pesar de algunos movimientos recientes, el volumen total de barcos sigue lejos de los niveles habituales.
Antes del conflicto, entre 125 y 140 embarcaciones atravesaban el estrecho cada día. Durante la crisis, el número cayó a apenas unos pocos buques diarios, alrededor de un 10 % del tráfico normal.
Datos de seguimiento marítimo mostraban a finales de abril que solo seis barcos cruzaron en un período de 24 horas, una fracción mínima del flujo habitual.
Hubo momentos de ligera recuperación —por ejemplo, 55 barcos de carga cruzaron durante una semana de mayo— pero incluso esas cifras siguen indicando una actividad limitada y cautelosa, lejos de una normalización completa.
Algunos de los tránsitos más observados corresponden a buques vinculados a grandes consumidores asiáticos de energía.
Datos de seguimiento marítimo mostraron que un superpetrolero de propiedad china, con cerca de dos millones de barriles de crudo iraquí, intentó cruzar el estrecho en mayo, reflejando cómo algunos compradores clave empiezan a retomar rutas de forma gradual.
Economías como China, Japón y Corea del Sur dependen en gran medida del petróleo del Golfo. Durante las primeras semanas del conflicto, varios petroleros surcoreanos quedaron varados cerca del estrecho, lo que evidenció la rapidez con que la crisis afectó a las cadenas de suministro regionales.
Estos movimientos apuntan a una reapertura selectiva, donde algunos buques prueban o negocian el tránsito mientras gran parte de la industria naviera sigue operando con cautela.
Paralelamente, Washington ha intentado forzar la reapertura del paso mediante presión militar y diplomática.
Tras el estancamiento de negociaciones previas, Estados Unidos impuso un bloqueo naval dirigido al tráfico iraní y ordenó a su marina interceptar embarcaciones vinculadas a las restricciones impuestas por Irán al tránsito internacional.
Al mismo tiempo, la Casa Blanca mantiene un canal diplomático. El presidente Donald Trump afirmó recientemente que las negociaciones con Irán están en sus “etapas finales”, aunque advirtió que podrían producirse nuevas acciones militares si no se alcanza un acuerdo.
Más allá de Washington y Teherán, otros actores regionales intentan diseñar mecanismos para estabilizar el Golfo tras la guerra.
Arabia Saudí ha planteado la idea de un pacto de no agresión en Oriente Medio que incluiría a Irán y a varios estados vecinos. Diplomáticos señalan que el concepto se inspira en el proceso de Helsinki de la Guerra Fría, que buscó reducir tensiones entre bloques rivales en Europa.
La iniciativa refleja la preocupación de los países del Golfo: incluso si el conflicto termina, la inestabilidad alrededor del estrecho podría seguir afectando al comercio energético mundial.
En conjunto, los movimientos recientes de petroleros muestran que el estrecho de Ormuz no se ha reabierto plenamente.
Más bien, se ha convertido en una herramienta de negociación geopolítica. Irán parece permitir cierto tránsito para demostrar que puede regular el flujo energético global, mientras mantiene suficiente incertidumbre para conservar influencia en las negociaciones.
Hasta que no se alcance un acuerdo político más amplio, es probable que el tráfico marítimo en Ormuz siga siendo limitado, cuidadosamente gestionado y extremadamente sensible al equilibrio entre presión militar y diplomacia.
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