Este aumento del endeudamiento se evidencia en una serie de operaciones individuales históricas:
Los analistas de Janus Henderson detectaron un cambio definitivo de comportamiento alrededor de septiembre de 2025, cuando los hiperescalares "pasaron en bloque a obtener capital externamente" en lugar de depender únicamente de sus flujos de caja . JPMorgan estima que la carrera armamentística de la IA podría obligar a estas compañías a emitir hasta 1,5 billones de dólares en bonos con grado de inversión durante los próximos cinco años
.
Meta destaca como una empresa que aún es capaz de autofinanciar en gran medida sus ambiciones en IA, pero que también está siendo arrastrada a los mercados de deuda. Su negocio principal de publicidad generó aproximadamente 36.200 millones de dólares en flujo de caja operativo solo en el cuarto trimestre de 2025, suficiente para cubrir sus inversiones en infraestructura y todavía devolver 26.200 millones a los accionistas mediante recompra de acciones ese año .
No obstante, la trayectoria de gasto de Meta es tan agresiva que el efectivo interno ya no basta. La empresa espera que su inversión anual en capital (CapEx) casi se duplique, desde los 72.200 millones de dólares en 2025 a una horquilla de 125.000-145.000 millones en 2026, un ritmo que casi triplicará su gasto en solo dos años . El consejero delegado, Mark Zuckerberg, ha esbozado un plan de infraestructura en EE. UU. de 600.000 millones hasta 2028 para mantener este ritmo
. Durante la presentación de resultados del cuarto trimestre de 2025, Meta dijo explícitamente a los inversores que seguiría "complementando periódicamente nuestro sólido flujo de caja operativo con acuerdos de financiación garantizada"
, una señal clara de que su emisión de bonos por 30.000 millones no fue un hecho aislado.
La magnitud del capital necesario ha obligado a los innovadores a ser creativos con la financiación, a menudo desplazando pasivos fuera del balance contable tradicional. El informe del BIS detalla dos enfoques clave :
Alquileres de centros de datos: Los hiperescalares recurren cada vez más a contratos de alquiler a largo plazo para centros de datos, lo que mantiene la deuda asociada fuera de sus balances. Moody's estima que los cinco hiperescalares tienen 662.000 millones de dólares en alquileres previstos de centros de datos que aún no han comenzado . Este apalancamiento oculto representa una obligación futura masiva que no se refleja completamente en las métricas de deuda estándar.
'Equity Wraps' (coberturas de capital): En esta estructura, una gran empresa tecnológica avala las obligaciones de un operador de centros de datos más pequeño a cambio de participación accionarial. Por ejemplo, Google ha respaldado 3.200 millones de dólares en obligaciones con TeraWulf y 1.400 millones con Cipher, recibiendo a cambio 'warrants' (opciones de compra) para adquirir participaciones . Este modelo de financiación ha permitido incluso que TeraWulf se convierta en el primer minero de criptomonedas en emitir bonos de alto rendimiento, o "bonos basura", para financiar centros de datos, lo que podría abrir un capítulo nuevo y más arriesgado en la financiación de infraestructura de IA.
Las necesidades de capital van mucho más allá de los gigantes tecnológicos establecidos. La financiación de la expansión de la IA ha generado una nueva generación de empresas públicas centradas en la capa de infraestructura física: GPU, servicios especializados en la nube y centros de datos.
El ejemplo más destacado es CoreWeave, un proveedor de GPU en la nube respaldado por Nvidia. Recaudó 1.500 millones de dólares en su OPV (Oferta Pública de Venta) de marzo de 2025, la mayor salida a bolsa tecnológica de EE. UU. en cuatro años, fijando el precio de sus acciones en 40 dólares . Un año después, la acción se había más que triplicado, reflejando la intensa demanda inversora por empresas de infraestructura de IA pura
. El ascenso de CoreWeave está entrelazado con el gasto de las grandes tecnológicas: Meta firmó un compromiso total de 35.000 millones de dólares por los servicios de CoreWeave, el mayor contrato de nube de IA jamás firmado
. Días después de su OPV, CoreWeave volvió a los mercados financieros para asegurar un préstamo a plazo de disposición diferida por 8.500 millones de dólares, llevando el total de financiación de deuda y capital asegurado en 12 meses a unos 28.000 millones
.
CoreWeave es el preludio de lo que los analistas han bautizado como la "Clase de IA de 2026". Se espera que empresas como la firma de análisis de datos Databricks y el fabricante de chips de IA Cerebras Systems sigan sus pasos, con algunas estimaciones que cifran la cartera total de OPVs de IA en más de 200.000 millones de dólares, haciendo que la ventana del mercado público para estas firmas esté más abierta que desde 2021 . Antes de salir a bolsa, estas empresas ya están protagonizando rondas privadas masivas; por ejemplo, solo OpenAI ha levantado un total combinado de 150.000 millones de dólares en mega rondas recientes
.
¿Qué revela esta ola de financiación histórica? En primer lugar, la escala pura de la apuesta por la IA no tiene precedentes. Se estima que el gasto total en infraestructura relacionada con la IA en toda la industria alcanzará los 5 billones de dólares, una cifra equivalente al PIB anual de Alemania . Solo en 2026, se espera que el gasto combinado en bienes de capital (CapEx) de los cinco hiperescalares supere los 600.000 millones de dólares, según MUFG
.
El paso de un crecimiento financiado con flujo de caja a otro financiado por el mercado de crédito es un cambio estructural histórico para los mercados de grado de inversión. El volumen de deuda vinculada a la IA ya se había disparado hasta 1,2 billones de dólares en octubre de 2025, convirtiéndose en el segmento más grande del mercado de grado de inversión . El mercado de bonos ha absorbido esta oferta sin grandes perturbaciones hasta ahora, aunque los gestores de fondos esperan que la escala presione moderadamente los diferenciales de crédito con el tiempo
.
El mayor riesgo es simple: toda esta pirámide de deuda se sostiene bajo la premisa de que la IA se convertirá en una oportunidad de ingresos de billones de dólares, y no solo en una tecnología transformadora. El gasto se destina en gran medida a infraestructura bajo la mentalidad de "constrúyelo y ellos vendrán", y la recompensa en ingresos aún no es visible . Si los retornos esperados no llegan a materializarse, el exceso de deuda sería históricamente cuantioso, transformando los balances de las grandes tecnológicas de ser fortalezas inexpugnables a estar altamente apalancados. Por ahora, sin embargo, los inversores no muestran señales de duda, proporcionando ávidamente capital récord para un futuro que todavía está en construcción.
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