La inflación de agosto ha reforzado de forma notable el argumento para que el Banco Central Europeo (BCE) vuelva a subir los tipos. Alemania elevó su tasa nacional al 2,9%, desde el 2,8% de julio, y la inflación general de la eurozona aceleró al 3,3%, frente al 2,9% anterior. Sin embargo, hay un matiz decisivo: el salto europeo procedió sobre todo de la energía, mientras la inflación subyacente se moderó.
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Esa combinación explica por qué el mercado puede descontar una subida del BCE en septiembre sin que el par EUR/USD registre un avance contundente. Tras las declaraciones de Kevin Warsh en Jackson Hole, el mercado también elevó las expectativas de una Fed más restrictiva, un factor que ha sostenido al dólar.
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Alemania, Francia y España elevaron la presión en la inflación general
Los datos regionales alemanes ya anticipaban un riesgo al alza antes de la publicación nacional. Baviera, Sajonia y Renania del Norte-Westfalia registraron una inflación anual del 2,9% en agosto, mientras que Baden-Württemberg alcanzó el 2,6%.
8 Posteriormente, la lectura preliminar nacional de Alemania se situó en el 2,9%, frente al 2,8% de julio.
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El contexto de las grandes economías de la zona euro también fue más firme en la cifra general: Francia registró un 2,7% y España, un 4,5%.
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20 Los resultados reforzaron la idea de que el shock energético está afectando a los índices de precios de varias economías relevantes del bloque.
Pero los datos no prueban por sí solos una reaceleración amplia de la inflación interna. En Alemania, la inflación subyacente permaneció en el 2,4%: el encarecimiento de la energía y de los bienes subyacentes fue compensado por una menor inflación en servicios y alimentos.
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La inflación de la eurozona llegó al 3,3%, pero la subyacente bajó
La estimación adelantada de Eurostat situó la inflación anual de la zona euro en el 3,3% en agosto, en línea con las previsiones y por encima del 2,9% de julio. Fue el nivel más alto desde septiembre de 2023.
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La energía fue el principal motor: su tasa anual se aceleró al 14,3%, desde el 10,3% del mes anterior. Al mismo tiempo, la inflación subyacente —que excluye energía, alimentos, alcohol y tabaco— descendió al 2,4%, desde el 2,5%.
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Esta diferencia es importante para el BCE:
- Una inflación general por encima del objetivo del 2% dificulta que el banco central ignore el shock de precios, especialmente si los costes energéticos siguen elevados.
- Una inflación subyacente más baja da a los responsables monetarios motivos para no interpretar el dato de agosto como una prueba de que la presión inflacionaria persistente y generada dentro de la economía se está acelerando.
En la práctica, la publicación respalda una subida inminente, pero deja el camino posterior mucho más ligado a la energía y a las próximas lecturas de servicios e inflación subyacente.
Por qué una subida de 25 puntos básicos se convirtió en el escenario central
Antes de conocerse el dato completo de la zona euro, los mercados ya asignaban una probabilidad del 97% a una subida del BCE en la reunión de septiembre, después de los datos más firmes de Francia y España.
25 Tras la lectura del 3,3%, las referencias de mercado apuntaron a un aumento de 25 puntos básicos: el tipo de depósito pasaría del 2,25% al 2,50% en la reunión del BCE del 10 de septiembre.
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Por tanto, el informe de inflación no creó esa expectativa desde cero, sino que reforzó una convicción ya muy extendida. La cuestión más compleja para el BCE será cómo describa el siguiente paso. Un repunte sostenido de la inflación subyacente o de los servicios respaldaría más endurecimiento; si la energía continúa siendo el principal impulsor mientras se enfrían las medidas subyacentes, ganaría peso la tesis de una respuesta prudente y posiblemente aislada.
Por qué el EUR/USD no despega
Unas mayores expectativas de tipos del BCE normalmente favorecen al euro, al elevar la rentabilidad esperada de los activos denominados en la moneda única. Pero el tipo de cambio depende de la comparación entre las perspectivas de ambos lados del par.
El EUR/USD cotizaba alrededor de 1,16 dólares tras caer un 0,57% hasta 1,1583 después de las declaraciones de Warsh en Jackson Hole.
1 El presidente de la Reserva Federal afirmó que la Fed tendría «trabajo por hacer» si no lograba confianza en que la inflación volvía a su objetivo del 2%.
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Los futuros sobre los fondos federales reaccionaron con rapidez. Una medición de LSEG situó la probabilidad de una subida de la Fed en septiembre en el 57%, frente al 35% previo al discurso.
30 Otras mediciones difirieron en el porcentaje exacto, pero transmitieron la misma señal: los inversores elevaron de forma marcada la probabilidad de un movimiento de la Fed en septiembre.
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Ese reajuste reforzó al dólar y compensó buena parte del apoyo que el euro recibe de unas mayores apuestas por una subida del BCE. El resultado es un EUR/USD más equilibrado cerca de 1,16 que un avance nítido liderado por Europa.
Qué datos pueden cambiar el panorama
La composición de la inflación europea
La cifra general del 3,3% no resume toda la señal monetaria. Los mercados vigilarán si el mayor coste de la energía se traslada a los servicios, los salarios y otras categorías subyacentes. Una inflación subyacente persistente reforzaría el caso de un BCE más restrictivo; una desinflación subyacente continuada aconsejaría cautela después de una eventual subida de septiembre.
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Inflación y empleo en Estados Unidos
Las declaraciones de Warsh desplazaron el debate de la Fed hacia una pregunta concreta: si los datos de inflación justifican otro aumento. Las próximas cifras de inflación y empleo de Estados Unidos tendrán, por ello, especial relevancia. Un mercado laboral resistente o un crecimiento salarial mayor podría mantener elevadas las probabilidades de subida y apoyar al dólar; datos más débiles reducirían la necesidad percibida de un endurecimiento inmediato.
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Decisiones de otros bancos centrales
Se esperaba ampliamente que el Banco de Canadá mantuviera los tipos, y una valoración de mercado asignaba apenas cerca de un 1% de probabilidad a una subida.
37 Estas decisiones deberían afectar de forma más directa a sus propias divisas que al EUR/USD, salvo que alteren de manera significativa el apetito global por riesgo o las expectativas de política monetaria entre las grandes economías.
La clave práctica para el EUR/USD
El repunte de la inflación no es, sin más, una historia alcista para el euro. Ha hecho muy probable una subida del BCE en septiembre, pero el aumento de la inflación en la zona euro depende en gran medida de la energía y la subyacente se ha moderado. Al mismo tiempo, el reajuste posterior a Jackson Hole ha vuelto más restrictivas las expectativas sobre la política de la Fed.
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Para el EUR/USD, seguirá mandando la comparación entre ambos bloques. Pruebas de una inflación subyacente persistente en la eurozona fortalecerían el argumento del BCE. Una inflación o un empleo sólidos en Estados Unidos reforzarían a la Fed y al dólar. Mientras ninguna de esas fuerzas se imponga con claridad, una cotización cerca de 1,16 dólares encaja con un mercado que descuenta una política monetaria más restrictiva a ambos lados del Atlántico.