Moonshot AI está considerando una revisión profunda de su estructura societaria para alinearse mejor con las expectativas regulatorias chinas.
Informes de prensa indican que la compañía pretende deshacer su estructura VIE y eliminar la entidad matriz registrada en las Islas Caimán como parte de los preparativos para cotizar en Hong Kong.
Durante años, muchas startups tecnológicas chinas crearon holdings en paraísos corporativos como las Caimán para atraer capital de riesgo internacional y facilitar futuras salidas a bolsa en mercados extranjeros. Moonshot estaría ahora invirtiendo ese modelo y moviéndose hacia una estructura más centrada en China continental, más sencilla de supervisar para los reguladores.
Sin embargo, desmontar una estructura de este tipo no es rápido. Analistas señalan que reorganizar o eliminar un VIE puede retrasar una salida a bolsa entre seis y doce meses, debido a la complejidad legal y financiera del proceso.
La variable interest entity (VIE) ha sido durante más de dos décadas una pieza clave para la financiación de empresas tecnológicas chinas.
China limita o prohíbe la propiedad extranjera directa en sectores considerados sensibles, como plataformas de internet, medios digitales o empresas con grandes volúmenes de datos. Para sortear esas restricciones y aun así atraer capital internacional, muchas startups crearon estructuras corporativas offshore.
Un esquema típico funciona así:
A través de contratos que regulan transferencias de beneficios, derechos de voto y control operativo, el grupo offshore obtiene control económico sobre el negocio chino sin poseerlo legalmente.
Este mecanismo permitió que gigantes tecnológicos chinos pudieran captar capital extranjero y cotizar en el exterior, manteniendo formalmente las restricciones a la propiedad extranjera.
Aunque China nunca ha prohibido explícitamente las estructuras VIE, en los últimos años los reguladores han incrementado su escrutinio sobre las salidas a bolsa en el extranjero y las estructuras offshore.
Un punto de inflexión llegó en 2023, cuando la Comisión Reguladora de Valores de China (CSRC) introdujo nuevas normas que obligan a las empresas nacionales que quieran cotizar en el extranjero —directa o indirectamente— a presentar documentación y someterse a revisión regulatoria.
Las reglas también se aplican a las llamadas “cotizaciones indirectas en el extranjero”, en las que una entidad registrada fuera de China sale a bolsa mientras las operaciones principales permanecen dentro del país.
En el caso de las empresas de inteligencia artificial, el control regulatorio responde también a preocupaciones más amplias, como:
Por estas razones, las autoridades parecen cada vez más cautelosas con estructuras offshore complejas que podrían ocultar quién controla realmente activos tecnológicos sensibles.
Además, consultas regulatorias sobre estructuras accionarias en el extranjero han llevado a varias startups tecnológicas —incluida Moonshot AI— a estudiar la posibilidad de relocalizar su registro corporativo o su control dentro de China.
Desde la perspectiva de Moonshot AI, simplificar su estructura podría aumentar las probabilidades de obtener aprobación regulatoria para una IPO en Hong Kong.
Una estructura más directa puede:
En los últimos años, Hong Kong se ha convertido en el destino preferido para muchas empresas tecnológicas chinas que buscan capital global sin alejarse demasiado del marco regulatorio de Pekín.
La reestructuración de Moonshot AI podría indicar un cambio más amplio en la forma en que los inversores internacionales participan en el sector tecnológico chino.
Durante décadas, el modelo VIE basado en las Islas Caimán permitió que fondos de capital riesgo y mercados públicos globales obtuvieran exposición económica a empresas chinas en sectores restringidos.
Si más startups de inteligencia artificial abandonan ese esquema, podrían producirse varios cambios:
Esto no significa necesariamente que China esté cerrando la puerta al capital internacional. Más bien apunta a que Pekín quiere que la inversión en sectores sensibles —como la inteligencia artificial— ocurra bajo una supervisión regulatoria doméstica mucho más clara, en lugar de depender de estructuras offshore relativamente opacas.
Por ahora, los planes de Moonshot AI se basan en informes de medios que citan fuentes cercanas a la empresa, y la compañía no ha confirmado públicamente el calendario ni la estructura definitiva de su posible IPO.
Aun así, si la reestructuración se concreta, podría marcar un cambio importante en la financiación del sector tecnológico chino: un alejamiento del modelo offshore que impulsó a gigantes como Alibaba y una transición hacia mayor control estatal sobre la propiedad de empresas de IA.
Para inversores, fundadores y reguladores, el caso de Moonshot AI podría convertirse en un primer indicio de cómo China planea equilibrar el acceso al capital global con el control sobre sus tecnologías estratégicas.