Cuando Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, dijo que la cuota de la compañía en el mercado chino de chips de inteligencia artificial había pasado del 95 % al 0 %, lanzó algo más que una cifra llamativa. Su mensaje central fue que los controles de exportación de Estados Unidos están reduciendo al mínimo el negocio nuevo de Nvidia en China, su visibilidad de ingresos y su papel como plataforma tecnológica para los desarrolladores chinos de IA. En una conversación pública difundida en octubre de 2025, Huang atribuyó a esas restricciones la caída de Nvidia en el mercado chino de IA del 95 % al 0 % y afirmó que, en las previsiones para accionistas, la empresa ya asumía el negocio chino como cero.[3][
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El “0 %” no significa que no haya chips Nvidia en China
La frase no debe leerse como si todos los aceleradores de Nvidia hubieran dejado de funcionar en centros de datos chinos, ni como una negación de las ventas anteriores. Es más preciso entender ese “0 %” como una forma de describir tres cosas: ventas nuevas legales de chips avanzados, visibilidad futura del negocio y tratamiento financiero en las previsiones de la empresa.
El contraste es importante. Según datos de cadena de suministro citados por la revista financiera china Caijing y recogidos en la prensa china, en 2024 Nvidia habría enviado al mercado chino entre 600.000 y 800.000 chips de la serie H20, mientras que un fabricante chino relevante de chips de IA habría despachado entre 300.000 y 400.000 unidades. El mismo reporte señala que, en el ejercicio fiscal 2025, Nvidia obtuvo 17.100 millones de dólares de ingresos en China continental y Hong Kong, equivalentes al 13,1 % de su facturación.[5]
Esos números hacen difícil interpretar el “0 %” como una fotografía histórica. Más bien, Huang está hablando del negocio que Nvidia puede hacer ahora y del que puede prometer a futuro bajo las reglas actuales. En noviembre de 2025, volvió sobre la idea: dijo que las restricciones estadounidenses habían paralizado las ventas de chips a China y que esperaba ventas nulas en los dos trimestres siguientes. También estimó que el mercado chino de chips de IA ronda hoy los 50.000 millones de dólares y podría llegar a 200.000 millones hacia finales de 2030.[12][
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Por qué se llegó a ese punto
La causa directa es el endurecimiento continuo de los controles de exportación de EE. UU. sobre chips avanzados de IA destinados a China. Desde octubre de 2022, Washington empezó a restringir la venta de semiconductores de alto rendimiento para entrenamiento y despliegue de modelos de IA. Nvidia respondió con versiones adaptadas a las normas, como A800, H800 y H20, diseñadas para el mercado chino; pero las reglas siguieron estrechándose. Según los reportes citados, las nuevas medidas de abril de 2025 obligaron a detener la venta del H20 y dejaron a Nvidia con unos 4.500 millones de dólares en pérdidas de inventario y unos 8.000 millones de dólares en ingresos potenciales perdidos.[11]
Ese patrón convierte el problema en algo mayor que un solo producto. Cada chip “a medida” para China puede quedar desfasado si cambia el umbral de rendimiento permitido o el régimen de licencias. Por eso Nvidia ha intentado impulsar una versión para China basada en sus GPU Blackwell, su generación más reciente, pero su viabilidad depende de la autorización de exportación de EE. UU.[3][
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La advertencia de Huang: no es solo vender menos
Huang no está planteando únicamente una queja comercial. Su argumento político y estratégico es que, si Estados Unidos quiere que la IA global se construya sobre tecnología estadounidense, debe permitir que el mundo pueda depender de esa tecnología. En su visión, restringir las exportaciones de Nvidia a China limita la posibilidad de que una gran comunidad de desarrolladores chinos construya sobre tecnología de EE. UU.[3][
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Ahí está el fondo del mensaje. Nvidia no vende solo una GPU aislada. Su fortaleza combina chips, redes, servidores, software y algoritmos en una arquitectura integrada.[15] Si los clientes chinos no pueden comprar de forma estable los chips de IA de Nvidia, tendrán más incentivos para probar hardware alternativo, pilas de software distintas y cadenas de suministro no estadounidenses. Por eso el “95 % al 0 %” funciona también como una frase de presión hacia Washington: los controles pueden frenar el acceso chino a ciertos chips avanzados, pero también pueden empujar a los desarrolladores chinos hacia ecosistemas que no dependan de Nvidia ni de Estados Unidos.[
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Para Nvidia: golpe de ingresos y riesgo de perder la puerta de entrada
China no es todo el negocio de Nvidia, pero sí ha sido un mercado relevante. Los 17.100 millones de dólares de ingresos en China continental y Hong Kong en el ejercicio fiscal 2025 representaron el 13,1 % de la facturación de la compañía.[5] Aun así, Huang dijo que Nvidia ya asume cero ingresos de China en sus previsiones para accionistas y que cualquier avance allí sería considerado un extra.[
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El impacto inmediato es financiero: menos ventas visibles y menos capacidad para convertir demanda china en ingresos. El riesgo más profundo es de ecosistema. Si las empresas de nube, los laboratorios de modelos y los clientes corporativos chinos pasan meses o años adaptando sus sistemas a chips y software alternativos, el retorno a Nvidia no sería automático incluso si algunas restricciones cambiaran en el futuro. En chips de IA, la costumbre técnica importa: los equipos de ingeniería optimizan modelos, herramientas y operaciones alrededor de la plataforma disponible.
Para Huawei y otros fabricantes chinos: una ventana, no una victoria automática
Huawei aparece como uno de los posibles beneficiarios más directos. Según reportes que citan al South China Morning Post, la posición de Huang ha sido consistente: si Nvidia no puede vender en China, el mercado será tomado por competidores chinos como Huawei.[5]
Otros reportes señalan que Huawei Ascend y Cambricon están intentando llenar el vacío de capacidad de cómputo de alta gama.[8] Además, una previsión de Bernstein Research citada por medios chinos plantea que, para 2026, la cuota de Nvidia en el mercado chino de chips de IA podría caer al 8 %, mientras Huawei podría alcanzar el 50 %, AMD el 12 % y Cambricon situarse entre los principales actores. Esa estimación es una previsión, no un resultado ya confirmado.[
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Pero sustituir a Nvidia no es tan sencillo como cambiar una tarjeta por otra. Si la ventaja de Nvidia está en el sistema completo —chips, servidores, redes, software y algoritmos—, los sustitutos chinos deben resolver al mismo tiempo suministro a gran escala, madurez del software, migración de desarrolladores, estabilidad de grandes clústeres y adaptación a sectores concretos.[15]
Para el mercado chino: más localización, pero con costes
Para los compradores chinos, la consecuencia práctica es un cambio de lógica. Si el acceso legal a las GPU avanzadas de Nvidia es inestable, las empresas de nube, los desarrolladores de modelos y los clientes corporativos o públicos tienen que tomarse más en serio las alternativas locales o no estadounidenses.[8][
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Eso desplaza la competencia desde la pregunta “¿quién tiene la tarjeta más potente?” hacia otra más dura: “¿quién puede entregar un sistema que funcione?”. En la práctica, importan el soporte de marcos de entrenamiento, la compatibilidad de operadores, el despliegue de inferencia, la interconexión de clústeres, las herramientas de operación y la optimización de modelos. A corto plazo, esto eleva los costes de migración y adaptación. A medio plazo, los pedidos reales y los casos de uso reales pueden dar a los fabricantes chinos más oportunidades para iterar. Que esa oportunidad se convierta en ventaja duradera dependerá de la madurez de producto, software y ecosistema.[8][
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La clave
La frase de Huang no es una estadística simple sobre chips instalados. Es una forma condensada de decir que, bajo los controles de exportación estadounidenses, Nvidia ve casi anulada su capacidad de vender nuevos chips avanzados de IA en China y de incorporar ese mercado a sus previsiones.[2][
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Para Nvidia, el golpe de corto plazo está en los ingresos esperados; el riesgo de largo plazo, en perder acceso al ecosistema chino de IA. Para Huawei, Cambricon y otros actores locales, se abre una ventana de demanda, pero no una sustitución garantizada. Y para el mercado chino, la aceleración de la localización viene acompañada de costes de migración, adaptación de software y reconstrucción de sistemas.[3][
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