El índice, el primero de este tipo para la banca de Hong Kong, se presentó junto con un informe técnico durante el evento FiNETech8. La evaluación se basó en una encuesta realizada a comienzos de 2026 .
La HKMA analiza cuatro aspectos:
La puntuación global de 2,3 sobre 10 refleja que el sector se encuentra todavía en una fase temprana de preparación . En la práctica, la mayoría de los bancos estaría centrada en crear una base de conocimientos y capacidades, más que en ejecutar migraciones criptográficas a gran escala .
El dato que mejor ilustra la magnitud del reto es que aproximadamente la mitad de las instituciones encuestadas afirmó no contar con ningún plan poscuántico formal . Eso significa que una parte significativa de la infraestructura bancaria de Hong Kong aún no ha completado siquiera tareas iniciales como identificar qué activos criptográficos utiliza y cuáles tendría que sustituir.
La HKMA quiere que el sector alcance una puntuación de 10 sobre 10, definida como preparación plena a escala sectorial, para 2030 . El objetivo deja a los bancos alrededor de cuatro años para avanzar desde la evaluación inicial y modernizar sus sistemas criptográficos.
El regulador ha indicado que acompañará al sector con orientación práctica, formación y colaboración con la industria . Entre las medidas previstas figuran herramientas de apoyo, talleres y directrices coordinadas para facilitar la transición .
Por ahora, sin embargo, no se han publicado objetivos intermedios ni plazos legales específicos para cada entidad. El horizonte de 2030 es un objetivo para el conjunto del sector, cuyo avance se seguirá mediante nuevas evaluaciones del QPI .
La preocupación se centra en la criptografía de clave pública, utilizada para proteger desde las operaciones de banca en línea hasta las firmas digitales. Un ordenador cuántico suficientemente potente podría llegar a romper algunos de los algoritmos de cifrado más extendidos, exponiendo datos sensibles y debilitando la confianza en el sistema financiero.
La migración tampoco es inmediata. Los bancos necesitan localizar sus dependencias criptográficas, evaluar qué sistemas son más críticos y planificar la sustitución de tecnologías que pueden estar integradas en aplicaciones, redes y servicios de terceros. Por eso, la preparación comienza mucho antes de que exista un ordenador cuántico capaz de representar una amenaza práctica.
El desafío coincide además con la expansión de las finanzas tokenizadas y de los mercados de activos digitales en Hong Kong. Estas actividades dependen especialmente de la seguridad criptográfica, y la HKMA vinculó su informe sobre preparación cuántica con la necesidad de proteger la infraestructura financiera futura .
La HKMA no es el único regulador financiero que está examinando los riesgos poscuánticos. Bancos centrales y autoridades supervisoras de distintas partes del mundo han comenzado a pedir evaluaciones tempranas y planes de transición.
El QPI ofrece a Hong Kong una forma cuantificable y transparente de seguir el progreso del sector, aunque la puntuación inicial funciona también como una advertencia. La cuestión ahora es si los bancos podrán acelerar sus inventarios, evaluaciones y proyectos piloto lo suficiente para alcanzar 2030 sin que la llegada de ordenadores cuánticos relevantes para la criptografía convierta una transición planificada en una respuesta de emergencia.