La primera razón de la subida es sencilla: Alphabet no presentó solo una promesa tecnológica, sino una cuenta de resultados mucho más fuerte. En el 1T 2026, los ingresos crecieron un 22%, hasta 109.900 millones de dólares, mientras que el beneficio neto subió a 62.600 millones y el beneficio diluido por acción llegó a 5,11 dólares.
Para el mercado, eso cambia el tono. La IA deja de ser únicamente un gasto defensivo para proteger Search y empieza a parecer una palanca que puede reforzar varias líneas de negocio. The Economic Times informó de que Alphabet añadió alrededor de 420.000 millones de dólares de capitalización en una sola sesión tras los resultados, reduciendo la distancia con Nvidia hasta cerca del 6%.
Ese movimiento tan brusco se entiende mejor así: los inversores no solo compraron “expectativas de IA”; revisaron al alza la velocidad de crecimiento y el potencial de rentabilidad de Alphabet.
El mayor miedo alrededor de Google era que los chatbots y las respuestas generadas por IA redujeran la necesidad de hacer búsquedas tradicionales. Si menos usuarios clican resultados o anuncios, el corazón publicitario de Google podría resentirse. Ese riesgo de monetización sigue apareciendo en los análisis sobre la valoración de Alphabet.
Pero las cifras más recientes no respaldan, al menos de momento, el escenario más negativo. Google Search & other creció un 19% interanual y Google Services en conjunto avanzó un 16%.
La dirección de Google también sostuvo en sus comentarios sobre resultados que experiencias como AI Mode y AI Overviews están haciendo que más personas vuelvan a Search. Conviene leerlo como lo que es: una afirmación de la propia compañía. Aun así, combinada con el crecimiento de Search, ayuda a explicar por qué el mercado ha rebajado el temor a que la IA “se coma” de inmediato el negocio principal de Google.
El punto no es que la IA nunca vaya a cambiar la economía de las búsquedas. El punto es más limitado, pero importante: en este trimestre, el motor publicitario de Google no se frenó por la transición hacia búsquedas con IA.
Si Search es la defensa, Google Cloud es el ataque. La nube permite ver con más claridad dónde puede monetizar Alphabet la demanda empresarial de IA: infraestructura, modelos, herramientas corporativas y capacidad de cómputo.
Google dijo que Cloud creció un 63%, superó los 20.000 millones de dólares por primera vez y que su cartera de pedidos pendientes casi se duplicó trimestre contra trimestre hasta más de 460.000 millones de dólares.
Es una cifra clave porque da al mercado algo más tangible que una demostración de producto. La empresa atribuyó la aceleración de Cloud a la fuerte demanda de productos e infraestructura de IA, y Reuters también describió la subida de Alphabet como impulsada por sus esfuerzos en inteligencia artificial y por un negocio de nube en expansión.
En otras palabras: Alphabet empieza a ser valorada no solo como una compañía de publicidad en búsquedas, sino también como proveedor de servicios de IA, infraestructura cloud y herramientas empresariales.
Nvidia sigue siendo el símbolo del ciclo de infraestructura de IA. Sus GPU han sido esenciales para entrenar y ejecutar modelos avanzados, y por eso su valoración se convirtió en referencia para todo el sector. Pero el acercamiento de Alphabet muestra que la apuesta en IA se está ampliando.
Reuters informó de que Alphabet está cerca de desafiar a Nvidia como la compañía más valiosa del mundo; si lo lograra, sería la primera vez en más de una década que la matriz de Google recupera ese puesto, que mantuvo brevemente en febrero de 2016.
La diferencia no es que la historia de Nvidia haya terminado. Es que los inversores empiezan a valorar otras capas de la cadena: plataformas cloud, búsqueda, publicidad, software empresarial y chips propios. Reuters también señaló que Alphabet aparece como un gran proveedor de servicios de IA con su plataforma cloud y como competidor de Nvidia en ciertos chips mediante procesadores personalizados.
Por eso, “Alphabet se acerca a Nvidia” no significa simplemente “Google contra los chips”. Significa que el mercado está extendiendo la prima de IA desde los proveedores de GPU hacia compañías capaces de integrar IA en productos, datos, distribución y servicios empresariales.
Otro factor de la revalorización es la amplitud del crecimiento. En el 1T 2026, Google Services aumentó sus ingresos un 16%, hasta 89.600 millones de dólares; Search & other subió un 19%, YouTube ads un 11% y Google subscriptions, platforms, and devices un 19%.
Eso permite construir una tesis más completa: la IA puede mejorar la experiencia de búsqueda, elevar la demanda de nube, reforzar productos empresariales y, con el tiempo, apoyar la monetización de YouTube, suscripciones, plataformas y dispositivos. No todas esas mejoras pueden atribuirse todavía directamente a la IA; hará falta más evidencia trimestre a trimestre. Pero las cifras sí muestran que el crecimiento de Alphabet no está concentrado en una sola palanca.
Que la distancia se estreche no significa que el adelantamiento sea inevitable. Tanto Alphabet como Nvidia cotizan con expectativas muy altas. Un análisis advirtió que las valoraciones elevadas de ambas compañías dependen de una ejecución casi perfecta y podrían sufrir una nueva valoración si el crecimiento o los márgenes decepcionan.
Alphabet también afronta una cuestión de costes. Un análisis de reacción a los resultados del 1T señaló que la dirección elevó la guía de gasto de capital en IA para 2026 a un rango de 180.000 a 190.000 millones de dólares. Si esas inversiones no se traducen de forma sostenida en ingresos de Cloud, Search, suscripciones u otros productos, la paciencia del mercado con el retorno de la IA puede reducirse.
Y queda una incógnita central: cómo afectará la búsqueda con IA a los clics, al formato de los anuncios y a la eficiencia de monetización a largo plazo. El crecimiento de Search & other en el trimestre demuestra resistencia a corto plazo, pero no resuelve por completo la pregunta sobre la economía futura de la búsqueda.
La subida de Alphabet no es solo una persecución a Nvidia en el ránking de capitalización. Es una revalorización de la capacidad de Google para monetizar la inteligencia artificial.
Los ingredientes llegaron juntos: ingresos y beneficios fuertes, Search todavía sólido, Google Cloud acelerando, una cartera de pedidos muy elevada y una narrativa que ha pasado de “la IA amenaza a Google” a “Google puede ser una de las grandes plataformas de IA”.
Las próximas señales serán claras: si el backlog de Cloud se convierte en ingresos, si Search mantiene su capacidad publicitaria con experiencias de IA y si el enorme gasto de capital produce retornos razonables. Si esas piezas encajan, Alphabet puede seguir presionando a Nvidia por el primer puesto. Si no, la misma revalorización que hoy juega a su favor podría convertirse en una fuente de presión.